Entre $250 y $1.500, según lo que necesites.
Esa horquilla es tan amplia porque «página web» significa cosas muy distintas. Aquí está el desglose por tipo.
Landing de una sola página
Una sola sección larga que presenta tu negocio y lleva a un contacto o a WhatsApp. Es lo que necesita la mayoría de negocios pequeños: barberías, consultorios, talleres, restaurantes.
- 1 página
- Móvil
- Contacto
Sitio corporativo
Varias páginas —inicio, servicios, nosotros, contacto—, preparado para Google y pensado para crecer. Es el rango de empresas que ya tienen clientes y quieren que las encuentren.
- 4–8 páginas
- SEO base
- Blog opcional
Tienda online
Catálogo, carrito, pagos y control de pedidos. El precio depende sobre todo de cuántos productos manejas y de qué pasarela de pago uses.
- Catálogo
- Pagos
- Pedidos
Sistema a la medida
Ya no es una página: es software. Reservas, inventario, facturación, usuarios con permisos. Se cotiza por lo que hace, no por cuántas pantallas tiene.
- A medida
- Base de datos
- Usuarios
Plantillas y constructores
Wix, plantillas de WordPress o similares. Funcionan para salir del paso, pero se parecen a miles de sitios y suelen atarte a una cuota mensual para siempre.
- Rápido
- Genérico
- Mensualidad
Menos de $150 «a la medida»
Casi siempre es una plantilla con tu logo encima. No está mal si eso es lo que buscas, pero pregunta qué pasa cuando quieras cambiar algo, y quién queda como dueño.
- Preguntar
- Verificar
Los costos que vuelven cada año.
El precio de construir la página es solo una parte. Esto es lo que sigue pagándose después, y conviene saberlo antes de firmar.
Dominio · $15 – $40 al año
La dirección de tu sitio. Un .com suele ser lo más barato; un .ec cuesta bastante más pero deja claro que eres de aquí. Que esté a tu nombre, no al de quien te hace la página. Es el error más caro y más común.
Alojamiento · $0 – $150 al año
Donde vive el sitio. Si tu página no maneja base de datos, hoy hay servicios gratuitos y excelentes. Si te cobran alojamiento caro para un sitio sencillo, pregunta qué justifica ese precio.
Certificado HTTPS · gratis
Es el candado que sale junto a la dirección. Desde hace años es gratuito y se renueva solo. Si te lo cobran como línea aparte, pide una explicación.
Mantenimiento · variable
Cambiar textos, agregar fotos, actualizar precios. Algunos lo cobran por mes aunque no toques nada. Vale la pena preguntar si puedes hacerlo tú y cuánto cuesta cuando de verdad haga falta.
Por qué dos cotizaciones se diferencian tanto.
Cuando recibes una de $200 y otra de $900, casi nunca es la misma cosa a distinto precio: son cosas distintas. Estas son las tres diferencias que explican casi toda la brecha.
Plantilla o diseño propio
Una plantilla se adapta en horas. Un diseño pensado para tu negocio toma días y se parece a ti, no a otros mil sitios.
Quién pone el contenido
Escribir los textos y conseguir buenas fotos es la mitad del trabajo. Si la cotización no lo menciona, probablemente te toca a ti.
Si queda lista para Google
Una página puede verse preciosa y ser invisible en las búsquedas. Que aparezca requiere trabajo específico que no se ve.
Qué pasa después
Entregarla y desaparecer no cuesta lo mismo que acompañarte las primeras semanas y dejarte el control.
Cinco cosas que conviene preguntar siempre.
Ninguna de estas significa que te estén engañando. Solo significan que hay que aclararlas antes, no después.
¿El dominio queda a mi nombre?+
Es la pregunta más importante de todas. Si el dominio está registrado a nombre de quien te hace la web, técnicamente la dirección de tu negocio no es tuya. El día que quieras cambiar de proveedor puedes descubrir que no puedes llevarte tu propia dirección. Pide que se registre a tu nombre y con tu correo, y que te den los accesos.
¿Me entregan el código y los accesos?+
Si mañana quieres que otra persona le haga cambios, ¿puede? Con las plataformas de suscripción a veces la respuesta es no, y hay que rehacer todo desde cero. No es necesariamente malo, pero tienes que saberlo antes de decidir.
¿Cuántos cambios están incluidos?+
Casi todos los desacuerdos entre cliente y desarrollador nacen aquí. Que quede escrito cuántas rondas de ajustes entran en el precio y qué se considera un cambio nuevo. Protege a los dos.
¿Se ve bien en el celular?+
Debería darse por sentado en 2026, pero todavía se entregan sitios que en el celular se ven como una versión miniaturizada. La mayoría de tus visitantes llegan desde el teléfono, y Google evalúa esa versión para posicionarte.
¿Qué pasa si necesito ayuda dentro de seis meses?+
Pregunta si hay soporte, qué cuesta y en cuánto tiempo responden. Una web es una herramienta viva: vas a necesitar tocarla. Saber de antemano cómo será eso evita sorpresas.
¿De verdad necesitas una página web?
Vale la pena hacerse esta pregunta antes que la del precio, porque no siempre la respuesta es sí.
Si tus clientes llegan por recomendación y te escriben por WhatsApp, una página puede esperar. Primero ordena eso: un buen perfil de Google, fotos decentes y un número donde contestes rápido rinden más que un sitio que nadie visita.
Si la gente busca en Google lo que tú vendes, entonces sin página simplemente no existes en ese momento de la decisión. Y ahí sí, cada mes sin sitio es negocio que se va a la competencia.
Y hay una diferencia de fondo que suele pasarse por alto: la red social la alquilas; la página es tuya. Si mañana cambian las reglas, suben el alcance de pago o te cierran la cuenta, pierdes el canal completo y a toda tu audiencia con él. Tu dominio no te lo quita nadie.